domingo, 15 de junio de 2014

Peluquería canina. El pasado.


El oficio de peluquero canino surge de la necesidad de mantenimiento y cuidado del pelaje de unos animales con los que el hombre comparte desde hace mucho tiempo casa y a menudo trabajo, animales sometidos a una reproducción dirigida destinada a favorecer y fijar determinas características morfológicas y acentuar o atenuar rasgos de su comportamiento según nuestro propio criterio e interés.

Los humanos hemos seleccionado a partir de un animal, el lobo, durante generaciones formas y comportamientos en base a nuestro criterio estético e interés funcional y como consecuencia de esta modificación han surgido animales que responden a una misma denominación, el perro,  con grandes diferencias ya que no existe otro animal que presente tantas variaciones y a menudo con unas características que le generan una dependencia absoluta del humano para su supervivencia y bienestar. Dependientes

Al principio eran los propietarios de perros de utilidad como pastores y cazadores quienes se dedicaban a la selección de las características que consideraban mas adecuadas quienes cuidaban de sus perros procurando que el pelaje de los mismos no supusiera un obstáculo en su tarea seleccionando mantos resistentes a la intemperie, protectores y eficientes en el entorno de trabajo. Por lo general los mantos de estos perros requerían de pocos cuidados y en su caso el mantenimiento de su correcto equilibrio era asumido por sus propietarios.

Los perros denominados como de compañía eran considerados un lujo solo al alcance de los mas pudientes y su cuidado solía correr a cargo de los sirvientes o empleados a cargo de caballos y cuadras.
A medida que modificábamos nuestro entorno aparecían y se fijaban nuevas razas caninas en un proceso que se aceleró considerablemente desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX con la creación de clubs de razas y la proliferación de las exposiciones de belleza canina destinadas a promover la cría de las mismas dentro de unas reglas recogidas en los distintos standards raciales.


En algunas ciudades aparece un nuevo oficio que es el origen de la peluquería canina moderna, son los esquiladores quienes ofrecen sus servicios en plena calle o a domicilio en unas condiciones bastante precarias y con unos medios muy rudimentarios los encargados de mantener el pelaje de sus clientes en buenas condiciones y quienes generalizaron el rasurado del manto canino como una práctica adecuada.




Es a mediados del siglo pasado cuando las distintas razas existentes y las de nueva creación comienzan a entrar en multitud de hogares integrándose en las familias, la cría y venta de perros de raza crece exponencialmente.
Estos perros requieren una higiene y un cuidado que resulta complicado realizar en casa lo cual genera un aumento en la demanda de servicios especializados en su adecuado mantenimiento y cuidado.




Ante tal demanda son los criadores y aficionados a las exposiciones caninas quienes debido a su experiencia comienzan a ofrecer sus servicios, a estos se suman algunos veterinarios e incluso profesionales de la peluquería humana aficionados al mundo del perro y comienzan a abrirse salones de peluquería canina o servicios de peluquería en tiendas de animales y consultas veterinarias. Se desarrollan nuevas herramientas que facilitan el trabajo y aparece la maquina que revoluciona la profesión, la esquiladora eléctrica reduce el esfuerzo mejorando los acabados.

PROXIMA ENTREGA:
Peluquería canina. El presente.

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